domingo, 25 de enero de 2015

Impresionante: HECHOS 15 prueba el Papado



Impresionante; HECHOS 15 prueba el Papado


La Misericordia Infinita de Dios; la Intercesión insistente y dulcísima de Nuestra Santísima Madre; derraman nuevas luces sobre la doctrina eterna e inmutable de su Santa Iglesia. En este caso, a través del apostolado del Monasterio de la Sagrada Familia.

En este extraordinario e inédito trabajo del Hno. Pedro Dimond; pueden verificarse los paralelismos bíblicos entre Hechos 15 y 1 Crónicas 28 que prueban infaliblemente la Autoridad necesaria, divina y sucesoria de Pedro (Piedra) como Príncipe de los Apóstoles.

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FUENTE: vaticanocatolico.com

Texto del Video: Aquí



jueves, 22 de enero de 2015

Exhortación a los Niños y Jóvenes sobre su COMPORTAMIENTO en la Oración



Exhortación a los Niños y Jóvenes sobre su 
COMPORTAMIENTO en la Oración

I. ¿No parece ocioso el recordar aquí a niños y jóvenes cristianos que, cuando hacen oración, no han de derramar por todas partes sus miradas, sino estar con aquel recogimiento, con aquella mesura, con aquella modestia y gravedad que tendrían delante de un rey o grande de la Tierra? ¿No parece ocioso repetirles que han de pensar en lo que dicen, y no despachar sus oraciones con injuriosa liviandad? ¿Ignoran, por ventura, que para ser atendidos por Dios, han de atenderse a sí mismos; y que la plegaria, más que de los labios, ha de brotar del corazón?

II. Estos defectos excusaréis si, antes de la oración, fijáis el pensamiento en Dios. Hay varios métodos para ello.

1º Unos se representan a Dios sentado en un trono, en medio de los Ángeles y Santos, a manera de poderoso monarca rodeado de su corte, que pone leyes a todo lo criado, que guía los acontecimientos, y descansa regaladamente los ojos en los que le invocan.

2º Gustan otros de representarse su inmensidad, cual océano sin suelo ni orillas, que ciñe al universo mundo, y lo lleva en su fecundo seno, dando vida y movimiento a cuanto vive y se mueve, penetrando hasta lo más recóndito de nuestro ser, del corazón, de la conciencia, leyendo nuestros más ocultos pensamientos, y haciendo el recuento de nuestras obras más secretas; y todo eso va conforme a la pura verdad.

3º Imagínanse otros que ven a Jesucristo en los diversos pasos de su apostolado. Siéntanse a sus pies, beben sus enseñanzas; asisten señaladamente al Calvario, en cuyas cumbres tuvo su desenlace  el más conmovedor e imponente de los dramas, que jamás vieron ni piensan ver los siglos.

III. De imaginaros así muy al vivo esa soberana Majestad siempre atenta a vuestras oraciones, y de la consideración de vuestra bajeza e innúmeros pecados, surgirá dentro de vos un hondo sentimiento de humildad, templado con un afecto de filial abandono, en que se regala dulcemente el corazón.


Devocionario y Cánticos Religiosos, Preámbulo de la Oración de la Mañana, Buenos Aires, 1923

jueves, 15 de enero de 2015

Sobre la Oración por los Catecúmenos y los demás NO CATÓLICOS


Sobre la Oración por los Catecúmenos y los demás NO CATÓLICOS


Papa San Celestino I, "Concilio de Efeso", 431; "Indículo", Cap. 8, EX CATHEDRA:

"Mas aparte de estas inviolables definiciones de la beatísima Sede Apostólica por las que los Padres piadosísimos, rechazada la soberbia de la pestífera novedad, nos enseñaron a referir a la gracia de Cristo tanto los principios de la buena voluntad como los incrementos de los laudables esfuerzos, y la perseverancia hasta el fin en ellos, consideremos también los misterios de las oraciones sacerdotales que, enseñados por los Apóstoles, uniformemente se celebran en todo el mundo y en toda Iglesia Católica, de suerte que la ley de la oración establezca la ley de la fe.
Porque cuando los que presiden a los santos pueblos, desempeñan la legación que les ha sido encomendada, representan ante la divina clemencia la causa del género humano y gimiendo a par con ellos toda la Iglesia, piden y suplican que se conceda la fe a los infieles, que los idólatras se vean libres de los errores de su impiedad, que a los judíos, quitado el velo de su corazón, les aparezca la luz de la verdad, que los herejes, por la comprensión de la fe católica, vuelvan en sí, que los cismáticos reciban el espíritu de la caridad rediviva, que a los caídos se les confieran los remedios de la penitencia y que, finalmente, a los catecúmenos, después de llevados al sacramento de la regeneración, se les abra el palacio de la celeste misericordia. Y que todo esto no se pida al Señor formularia o vanamente, lo muestra la experiencia misma, pues efectivamente Dios se digna atraer a muchísimos de todo género de errores y, sacándolos del poder de las tinieblas, los traslada al reino del Hijo de su amor [Col. 1, 13] y de vasos de ira los hace vasos de misericordia [Rom. 9,22 s]. Todo lo cual hasta punto tal se siente ser obra divina que siempre se tributa a Dios que lo hace esta acción de gracias y esta confesión de alabanza por la iluminación o por la corrección de los tales".

miércoles, 14 de enero de 2015

Santa Rosa de Lima salva a Esperanza, que se decía cristiana, pero NO ESTABA BAUTIZADA


Santa Rosa de Lima salva a Esperanza, 
que se decía Cristiana, 
pero NO ESTABA BAUTIZADA

Hizo Dios servir el don que había concedido a su sierva (Santa Rosa de Lima), para la salvación de una negra, que por un pudor infundado y una trapacería sin ejemplo, iba a morir sin bautismo, aunque bastante instruida y convencida también de las verdades de la Religión. Esta esclava, llamada Esperanza, natural de Cabo Verde, en África; habiendo sido vendida a un Peruano, fue inmediatamente conducida a Panamá, y desde allí a Lima, en donde sirvió a Isabel de Megía por espacio de seis años. Acometida de su última enfermedad, fue confiada al cuidado y caridad de Rosa, a quien Dios dio, desde luego, a entender que su enferma, no obstante la profesión exterior del cristianismo, no era realmente cristiana. Mas todo lo que nuestra Santa y el ama de la esclava pudieron hacer para persuadirla a que confesase la verdad, todo fue inútil. Esperanza continuó en repetir atrevidamente que hallándose en Panamá había recibido el bautismo, y para acreditar este embuste, señalaba con distinción el año, el lugar, los nombres de su pretendido padrino y de los testigos que estuvieron presentes en la ceremonia...
Una relación tan circunstanciada, persuadía a todos los que la oían; solamente Rosa no se dejó engañar. Panamá estaba muy distante y la enfermedad era muy grave para que se pudiese pensar en hacer alguna información. La Santa continuó batiendo en oración y la Providencia aclaró el asunto. Se descubrió que un hombre actualmente doméstico del Tesorero Gonzalo de Mesa era el que había comprado a la negra en Cabo Verde, y que la había conducido a Lima, sin haberla perdido jamás de vista. Fue traído a la presencia de la enferma y preguntándosele si sabía que hubiese sido bautizada, respondió que, podría suceder, sin que él lo supiese, hubiese sido bautizada en Lima; pero que estaba bien seguro de que no lo había sido ni en África ni en Panamá. Este testigo precisó a la esclava a confesar públicamente su embustería. "Ya veo -dijo- que la misericordia de Dios quiere salvarme, haciéndome pasar la confusión que merezco. Confieso que no he sido bautizada. Cuando llegué a Lima, las otras negras me miraban con tanto desprecio y horror, con el pretexto de que no era cristiana, que para salir de una tal humillación, tomé el partido de decir que había recibido el bautismo en Panamá. Yo he sostenido esto posteriormente sin confiar jamás mi secreto a nadie; de suerte que yo no entiendo que Rosa lo haya podido saber de otro que del mismo Dios. Este es un efecto de su misericordia para conmigo: Yo le pido perdón de mis embustes y de mis demás pecados; y suplico encarecidamente que se me conceda la gracia del bautismo antes de mi muerte, que está ya cerca". La Santa cuidó de aprovechar todos los momentos para acabar de instruir a Esperanza, e inspirarle los sentimientos de fe, de dolor, de amor, de confianza y de reconocimiento que podían disponerla para la gracia que deseaba. En seguida Rosa hizo llamar al Cura de San Sebastián, a quien informó de todo, y que, después de los prerrequisitos necesarios, administró el Sacramento de la regeneración a la enferma, y ésta expiró al día siguiente.


Fuente: "Compendio Histórico de la Vida de Santa Rosa de Lima" de Fr. León Elvira, 1828

martes, 13 de enero de 2015

Los Católicos que mueren con algún Pecado Mortal NO SE SALVAN


Los Católicos que mueren con algún Pecado Mortal 
NO SE SALVAN

Papa Benedicto XII, Benedictus Deus, 1336, ex cathedra:

“Definimos además que, según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al infierno donde son atormentados con penas infernales…” 

(Denzinger 531).

domingo, 11 de enero de 2015

Aunque derramaras tu sangre por llamarte cristiano, si no eres verdadero Cristiano, es decir Católico, NO TE SALVARÁS


Aunque derramaras tu sangre por llamarte cristiano, 
si no eres verdadero Cristiano, es decir Católico, 
NO TE SALVARÁS 

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra:

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica” 

(Denzinger 714).

Los Cismáticos NO SE SALVAN


Lo Cismáticos NO SE SALVAN

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra:

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica” 

(Denzinger 714).

Los Protestantes y demás Herejes NO SE SALVAN


Los Protestantes y demás Herejes NO SE SALVAN


Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra:

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica” 

(Denzinger 714).

Los Judíos NO SE SALVAN


Los Judíos NO SE SALVAN

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra:

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica 

(Denzinger 714).

Los Paganos y No Católicos NO SE SALVAN



Los Paganos y No Católicos NO SE SALVAN

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra: 

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica” 

(Denzinger 714).

Una Infalible Definición Doctrinal que es Fundamental Conocer y Aceptar en nuestros tiempos


Una Infalible Definición Doctrinal 
que es Fundamental Conocer 
y Aceptar en nuestros tiempos

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra: 

“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica” 

(Denzinger 714).

martes, 6 de enero de 2015

Sobre la Necesidad Absoluta del Bautismo y la Negligencia de NO saber administrarlo



Sobre la Necesidad Absoluta del Bautismo 
y la Negligencia de NO saber administrarlo

Destinado del cielo el Bautista para ser precursor del Redentor del mundo que había de quitar los pecados de los hombres, no podía dejar su celo de anunciar el santo bautismo, con que se habían de perdonar y borrar. En efecto lo anunció, no sólo con palabras, sino también con obras: Con palabras, predicando al pueblo el mismo bautismo, por el cual debía lograr el perdón de sus culpas; con obras, bautizando por sus manos, para figurar con su bautismo el que se había de esperar por institución de Cristo, y preparar al pueblo a recibirle dignamente.

Antes de la venida del Redentor, la divina bondad que nunca faltó al socorro del linaje humano, tenía señalados otros remedios para borrar el pecado original, con el que venimos a este mundo todos los descendientes de Adán, a excepción del mismo Cristo y su santísima Madre; habiéndolo contraído todos los demás en nuestro primer padre, y quedando por él esclavos de Satanás, privados de la divina gracia, excluidos del cielo hasta que se les haya borrado; pero Cristo instituyó por único medio, absolutamente necesario, el santo bautismo, con el cual infundiéndonos el Señor su gracia, no sólo quita el pecado original, sino también cualesquiera otros cometidos antes de su recepción: Rompe las cadenas de nuestra dura esclavitud, y de miserables esclavos del demonio nos hace hijos y amigos suyos, herederos como tales de la gloria eterna; de cuyo inestimable beneficio quedarán eternamente privados los que no tuvieron la dicha de recibirle aunque hubieren muerto en el vientre de sus madres.

Con este cierto conocimiento, ¿cuál deberá ser el cuidado de los padres y madres, para que sus hijos no mueran sin el bautismo? ¿Cuán gravemente será castigada en el tribunal de Dios cualquier negligencia en ese punto? ¿Cuán horrendo será el castigo de los que hayan cometido el execrable atentado de un aborto, voluntario o concurrido, a tan enorme maldad? ¿Qué clamores no darán aquellas desgraciadas víctimas a la divina justicia contra los malvados, que tuvieron la crueldad de quitarles con un golpe dos vidas, la temporal y la eterna? Se hacen también reos en el severísimo tribunal de Dios los que son omisos en administrar el bautismo en los casos de necesidad, o no lo administran como se debe, supuesto que el bautismo, llamado de necesidad o de socorro, es verdadero sacramento, y causa en el alma substancialmente los mismos efectos que el bautismo solemne. Sería muy conveniente que a todos los fieles, llegando a la edad de discreción, se les instruyera bien de lo que deben practicar en semejantes casos que piden pronto socorro, y no siempre hay oportunidad de otras personas más capaces. Con gran consuelo de nuestro corazón sabemos que lo practica el celo de algunos párrocos, y exhortamos con todo nuestro afecto  los demás, que sigan tan importante ejemplo. Las parteras en particular deben estar perfectamente instruidas en este ministerio, del cual pende no menos que la salvación eterna de muchas almas; y no han de ser fáciles en juzgar inanimados los fetos, negándoles el bautismo con su precipitado juicio, muy expuesto a engaño, y por él, a los más funestos resultados. 

Establecida la necesidad absoluta del bautismo en que mi paterno amor me ha detenido acaso más de lo que pide un exordio: Lo que importa, oyentes carísimos, a todos los que habéis logrado la dicha de recibir aquel sacramento, es mostrar vuestra gratitud a tan gran beneficio, desempeñando dignamente las obligaciones que por él contrajisteis. A este fin ponderaré los augustos títulos que por el santo bautismo se adquieren y los gravísimos cargos que nos imponen, para que todos procuréis con suma vigilancia y esmero su desempeño. Veis aquí todo el objeto de mi discurso, para cuyo acierto hemos de implorar con fervorosa devoción la divina gracia, por intercesión de la Virgen. 
Ave María


Extraído de los Sermones de D. Fr. Francisco Armañá, Arzobispo de Tarragona, 1847



lunes, 5 de enero de 2015

Sobre la Obligación y Dispensas del Descanso Dominical



Sobre la Obligación y Dispensas del Descanso Dominical

DEL DESCANSO DOMINICAL

1. Principio General

La fórmula imperativa y solemne en que se nos da el tercer mandamiento: "Acuérdate", fórmula de que no va acompañado ningún otro artículo de la ley, nos indica la suma importancia vinculada en su cumplimiento. Cuanto más expreso y apremiante es el precepto, tanto más culpable es la infracción.

El descanso dominical expresa vivamente la confianza con que el hombre se entrega a Dios, puesto que de orden suya se abstiene de trabajar, aguardando, sin embargo, lo que le sea necesario. Esta confianza es obligatoria, y faltar a ella es una desobediencia. Añadamos que la infracción del descanso dominical se comete con más deliberación que otro cualquier pecado. 

Antes de sentar los principios particulares, distingamos tres clases de obras relativamente a la santificación de los domingos y fiestas: 1. Las obras serviles o corporales, que son aquellas en que toma más parte el cuerpo que el espíritu, y tienden directamente a la ventaja del primero que es su causa eficiente; 2. las obras liberales, las que dependen más del trabajo espiritual que del corporal, y tienden directamente al cultivo de la inteligencia; 3. las obras comunes, las que se ejercen igualmente con el espíritu y con el cuerpo, y se hacen indiferentemente por toda clase de personas, sin depender de ninguna profesión. 


2. Principios y aplicación 

1º Es ilícito, bajo pena grave en sí, a todos los fieles dedicarse a obras serviles propiamente así llamadas, en los domingos y fiestas, durante el día natural. (Der. Can. t. XX c.8 de feriis, Práctica de la Iglesia) 

De modo que, en dichos días no puede ejecutarse ningún trabajo agrícola, de arte mecánica; que nadie puede obligar a esos trabajos a sus hijos y sus criados, ni efectuar trasportes con los animales, salvo en las circunstancias generalmente conocidas y que diremos en otro lugar. Pero el trabajo servil admite la parvedad de materia en razón al poco tiempo que en ejecutarlo se emplea. Dicen algunos teólogos que el trabajo de una hora basta para incurrir en pecado mortal, otros exigen tres horas, y los más, dos. Sobre este punto, hay que atender al espíritu de los países y a la índole del trabajo, dice Gousset; y sin embargo, para dar a los fieles una regla general, sin temor de exagerar nada, un cura puede exigir que "el que contraviniendo a las leyes de la Iglesia y sin necesidad alguna trabaja en los domingos o fiestas durante tres horas, consecutivas o no, incurre ciertamente en pecado mortal; y que se expone al peligro de pecar mortalmente, aunque sólo trabaje dos horas" 

2º Para obviar cuestiones, divisiones y la disipación que acarrean, la Iglesia (C. Conquestis 5 de fer.) prohíbe, en los días de fiesta, los procedimientos judiciales, por ejemplo, oír a las partes hacerles sufrir interrogatorios, hacer comparecer a los testigos, dictar la sentencia, etc; pero los magistrados pueden preparar su requisitoria, etc; como los abogados sus defensas en su despacho; aquí no existe el ruido del foro (strepitus). El ruido puede también tener lugar sin pecado cuando no puede interrumpirse sin grave inconveniente una causa incoada. 

3º Está prohibido el tráfico en las ferias y en los mercados públicos El uso empero permite que los mercaderes vendan sus mercancías el domingo, cuando no se celebran los oficios, y dejando cerradas sus tiendas, no exponiendo sus géneros; en una palabra, haciendo observar que distinguen los días festivos de los ordinarios. El uso también permite los actos de venta, de cambio y de alquiler o arriendo, cualquiera que sea el objeto de estos contratos, cuando pueden verificarse sin intervención del orden judicial (Gousset, S. Lig, etc) 

4º Están permitidas en los domingos y fiestas las obras liberales, el estudio, la escritura, etc., todo lo que atañe directamente al cultivo del entendimiento, aunque de ello se saque salario. La pintura y el bordado, aunque obra de genio, exigen una acción corporal, ¿están permitidas? Unos dicen que sí, otros que no; según consideran en estas obras el trabajo intelectual o el corporal. 

Las obras comunes, la caza, la pesca, los viajes a pie o a caballo; pero el que las ejecuta ha de cuidar de no faltar a la misa. 

Ciertas acciones que parecen serviles, pero que son necesarias para la conservación diaria de la casa, como preparar los alimentos, limpiar las habitaciones, los utensilios. El cristiano fervoroso evitará en los días de fiesta lo que pueda hacer otro día, aunque se trate de los trabajos permitidos; y para lo demás, la práctica general contra lo que la Iglesia no reclama, quita el motivo de escrúpulo. 

San Ligorio, Lacroix, Gury, etc., admiten que las máquinas de viento, de agua, etc., como los molinos, pueden moverse en domingo sin pecado por parte del propietario, con tal que no requieran mucho trabajo personal. 

Como el fin del precepto, que es la santificación del alma, no cae bajo precepto, según la opinión común, las acciones culpables cometidas en los domingos y fiestas, no tienen distinta malicia contra la virtud de religión.



DE LAS CAUSAS QUE DISPENSAN DEL TRABAJO EN LOS DOMINGOS Y FIESTAS

Dios es un padre que exige la obediencia de sus hijos mucho más en interés de ellos mismos, que en el suyo; también nos dispensa de su ley cuando lo reclaman suficientes motivos. Varias razones excusan a los que se dedican a obras serviles en los domingos y fiestas. 

1. La dispensa 

La dispensa del Papa en toda la Iglesia. Así es que actualmente (1862) en Francia, por ejemplo, se puede trabajar en los días de fiestas, suprimidas por el concordato, aunque el supremo pontífice desee que se celebre el oficio como antes. La dispensa del obispo, cuando hay justos motivos en su diócesis, y en algunos casos particulares, la del cura de la parroquia. Concédese la dispensa de que se trata, dice Gousset, en la duda de si los que la piden tienen razones suficientes para trabajar en domingo; si el motivo que uno tiene para hacerse eximir de la ley fuese evidente, incontestable, pudiera eximirse a sí mismo, sobre todo, si tal fuese la costumbre o si no pudiese recurrir fácilmente al superior (S. Tom 2, 2 q. 147 a. 4; Billuart, S Lig 3, 230, etc.) No teniendo un confesor jurisdicción en el fuero externo, sólo puede declarar, que atendidas las circunstancias y los motivos, el precepto no obliga; pero no tiene el derecho de dispensar. 

Pedir permiso es un acto de obediencia de que apenas se dispensa un buen cristiano 

2. La Costumbre 

Sobre este punto, puede uno conformarse con la costumbre pública del lugar donde reside, si el cura y el obispo la saben y no la impiden. (Cuad VI) Según el uso general, es lícito en los domingos y fiestas hacer cocer los alimentos, aun en cantidad superflua, mantener el orden en la casa, cuidar a los animales, etc. 

Los carniceros, los panaderos, los pasteleros, los fondistas y los confiteros pueden hacer cocer el pan que necesite la población y preparar las cosos necesarias para las comidas del día. Pero, ¿puede cada cuál hacer cocer su pan en domingo? No, responde el cardenal Gousset, que se hace esta pregunta; no, a menos que haya alguna necesidad, lo cual sucede, por ejemplo, cuando no se tiene bastante pan para el día, si no ha podido elaborarse en la víspera.

También se permite a los barberos y peluqueros ejercer su oficio en domingo, con tal que oigan misa; a los artesanos, preparar lo necesario para el trabajo del día siguiente, con tal que su ocupación dure poco. La costumbre, dice Gerson, no es un abuso, sino cuando impide absolutamente servir a Dios y oír misa. 

3. La necesidad 

La necesidad autoriza para trabajar en domingo, para sí o para los demás, para el cuerpo o para el alma: 1º los que trabajan en las fundiciones de hierro, etc., los caleseros y otros semejantes, sobre todo cuando ha comenzado la cocción o la fundición; 2º los pescadores de bacalao, de atún y otros peces que no pueden cogerse sino en determinadas estaciones (C. Licet 3); 3º los labradores que en razón a las grandes lluvias caídas o próximas, tienen necesidad de segar y recoger los frutos en los domingos y fiestas; 4º los médicos y los cirujanos que trabajan para los enfermos; 5º los sastres que confeccionan vestidos necesarios para un luto o una boda; 6º los herradores que hierran las cabalgaduras para un viaje necesario; 7º los criados que son mandados por amos a quienes no pueden dejar sin peligro evidente de carecer de amo, o de hallar más difícilmente trabajo, o que hacen para sí lo que no pudieran hacer otro día; pero estos no están autorizados para trabajar, sino hasta que hayan encontrado otro amo; y deben buscarle. 

4. La piedad 

Es lícito adornar los templos y los altares para una solemnidad cuando no ha podido hacerse en los días de trabajo. Lavar la ropa blanca del altar y hacer ramilletes para la iglesia son obras serviles que pueden evidentemente dejarse para otros días, la piedad no las autoriza. 

5. La caridad 

La caridad permite trabajar para los pobres que se hallan en urgente necesidad para apagar un incendio, abrir un foso o preparar los ornamentos funerarios. El que no pudiera evitar de otro modo la tentación, podría dedicarse a un trabajo servil en domingo (Goritia) 

N. B. Los que por una u otra causa están dispensados del tercer precepto, relativamente a las obras serviles o prohibidas, no están por eso dispensados de oír misa (Gousset, n. 578, etc) 

CASO: Pablo no obliga a trabajar a sus domésticos en domingo, pero cinco o seis veces al año, en tiempo de la cosecha y de la siega, del heno, les ocupa sin necesidad durante dos o tres horas en el interior de su casa, ¿puede ser absuelto? No, si no promete enmendarse, porque el trabajo que exige de sus operarios, no es necesario; este trabajo dura dos o tres horas, espacio de tiempo notable según los más de los teólogos. Pablo hace pues quebrantar, en materia grave y sin razón legítima, el precepto de la santificación del domingo. Observemos que lo clandestino del trabajo no le quita su carácter de obra servil. El escándalo sería un pecado más.

Extraído de R.P. Jerónimo Goritia, "Teología Moral en Cuadros", Tratado de los Mandamientos de Dios

El ADN refuta la Evolución



Fuente: vaticanocatolico.com

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Jamás hemos de ALABARNOS a nosotros mismos



Jamás hemos de ALABARNOS a nosotros mismos

"Los que se alaban son vanos" dice San Bernardo (Epist ad Fulcon.) 

"Sea otro el que te alabe, y no tu boca; 
un extraño, y no tus labios" dicen los Proverbios (27, 2) 

Alabarse a uno mismo es ser vano, soberbio e insensato: 

"Es la mayor de las locuras alabarnos sin necesidad absoluta" dice San Juan Crisóstomo (Homil. V. de Laudib. Pauli) 

Por esto San Pablo, después de haber hablado de sí mismo, añade: 

"He manifestado poca cordura glorificándome, 
pero vosotros me habéis obligado a ello" (II Cor 12, 11)

"No hay conversación más ridícula que la del que expone sus propios méritos" dice Themistio (Apud Stoboeum) 

Alabarse uno mismo es cosa torpe, vergonzosa y ridícula. No alabamos nuestras acciones sino por orgullo y para que nos alaben, y entonces sólo merecemos el más solemne desprecio. El que se alaba y se vanagloria, se condena y se deshonra, porque su alabanza engendra el vicio en él. La alabanza que uno se dirige a sí mismo, es una vergüenza; semejante testigo no es digno de fe, debe mirarse como testigo mentiroso y falso. Y a la verdad, ¿por qué hemos de alabarnos? Si somos conocidos, es inútil; si no lo somos, no olvidemos que a la verdadera virtud le place ocultarse.


Extracto de Tesoros de Cornelio à Lápide, "Adulación y Alabanza"

jueves, 25 de diciembre de 2014

Conversiones en Thonon a partir de una Navidad de 1596


Conversiones en Thonon a partir de una Navidad de 1596

Después de dos años que había predicado San Francisco de Sales en Thonon con algún fruto, aunque desigual a su trabajo, se rindió esta ciudad a sus combates y asaltos, abriendo los ojos para ver la luz del cielo y los oídos para oír las razones del santo; y fue la primera que ganó para Jesucristo. Había juntado más de ochocientos católicos y, para que tuviesen iglesia purificó, la de san Hipólito, que había sido muchos años antes profanada por los herejes.

Dijo en ella la primera misa, la noche de Navidad del año de 1596.

Levantaron los ministros y cónsules una sedición pretendiendo estorbar el sacrificio de la misa, diciendo que alborotaba la república con esta novedad. Hiciéronle varias propuestas, pero el santo les mostró las órdenes que tenía del duque para purificar iglesias, poner curas en ellas y hacer todo lo demás que juzgase conveniente para aumento de la religión católica, con lo que los hizo callar. En esta iglesia predicaba a los católicos, les administraba los sacramentos y confirmaba en la Fe para resistir a las persuasiones de sus parientes y amigos. Fuera de esto, se ejercitaba en todas las obras de piedad moviendo a otros, con su ejemplo, a que hiciesen lo mismo, visitando a los enfermos y socorriendo a los necesitados con limosnas, que le enviaba para esto su piadosa madre.

Pasaba las noches, en oración, en la iglesia delante del santísimo Sacramento, pidiendo al Señor, con suspiros y lágrimas, que ablandase los corazones de los herejes para que, dejando la herejía, abrazasen la verdad católica. El Señor le pagaba estos afectos con indecibles consuelos, especialmente una noche, víspera del día de Corpus, meditando en este soberano misterio, se sintió tan arrebatado de las dulzuras divinas, que no pudiendo su corazón sufrir la abundancia de los consuelos, cayó en tierra y dando vueltas en ella, como quien se anegaba en un mar de divinas suavidades, clamaba a Dios y le decía: "Domine confine undas gratiœ tuce quia sustinere non possum" (Señor, detened el raudal de vuestra gracia porque no puedo sufrir el torrente de los consuelos) Dijo misa aquel día y predicó tan embriagado del divino amor que sin poderlo disimular había entrado en la bodega de los vinos del esposo, porque sus palabras salían abrasadas de su boca y encendían a los oyentes, y su rostro les parecía a todos, que arrojaba llamas de fuego.

Con esta maravilla que luego se publicó, acudieron muchos, entre quienes estaba Pedro Poncet, jurisconsulto insigne, que habiéndole propuesto sus dudas y satisfecho por sus respuestas, abjuró en sus manos de la herejía. Conmovió a toda la ciudad la conversión de este famoso varón, causando alegría tanto a los católicos como a los ángeles, y tristeza a herejes y demonios; y en Geneva fue esta noticia de sumo sentimiento, por presentir que ejemplo de hombre tan docto hubiera de llevar tras sí a otros muchos.

No fue menos importante la conversión de Antonio de san Miguel, señor de Avulli, el cual, como dijimos, quedó aficionado al santo desde el primer sermón que le oyó en Anncsi. Lo buscó ahora en Thonon, oyó sus sermones, tuvieron a solas muchas disputas, y estando ya convencido, para que no pareciera su conversión liviandad de ánimo, escribió en un papel los artículos en que tenía más dificultad y se losenvió a los ministros de Geneva, pidiendo que le respondiesen con advertencia y que, si al mas mínimo artículo no le respondían, abjuraría de todo cuanto le habían enseñado. No se atrevieron los ministros de Geneva a responder, por conocer que sus respuestas habían de ir a los ojos del santo, y entonces, Antonio de san Miguel, estando bien instruido, en un día solemne, para que el acto fuese de mayor ejemplo, habiendo concurrido gran multitud de gente de toda la comarca y muchos de Geneva, que dista como cinco leguas de Thonon, después de haber dicho la confesión en voz alta e inteligible, abjuró de los errores del impío Calvino que hizo protestación de nuestra Fe confesando era católico, apostólico y romano. Con la conversión de este varón dio el santo por acabada reducción de Chablaix, y bailiajes; y así se vio luego que venían los pueblos a pedir curas que los instruyesen en la religión católica.

Corría San Francisco por todos aquellos villajes, purificaba los templos y los adornaba de altares, lámparas y todo lo necesario al culto divino, mirándole todos, como un nuevo apóstol de esa tierra, y martillo de sus herejías. Instituyó la oración de cuarenta horas en Thonon, teniendo patente el santísimo sacramento, y hacía venir procesiones de todos aquellos lugares vecinos. Hizo poner cruces en las calles, plazas y caminos, enarbolando al estandarte de Jesucristo en señal de victoria por su majestad; y el santo con sus manos puso una en el camino real de Geneva, en un lugar llamado Ennemase. Casi todos los ministros de la herejía se habían retirado de Geneva, huyendo de la guerra que san Francisco les hacía, y uno de ellos escribió desde allí un tratado o invectiva contra la santa cruz, a la que respondió el santo con una apología eruditísima, que anda entre sus obras y se intitula "Estandarte de la santa cruz de nuestro Salvador Jesucristo".

Iba creciendo cada día aquel rebaño católico por el celo del santo y de su primo Luis de Sales; y para que se conservase y creciese el fruto, creciendo el número do los ministros; fuera de traer sacerdotes que fuesen curas de aquellas almas, repartió el mérito de obra tan gloriosa con los padres capuchinos y de la compañía de Jesús; y el santo, fuera de confesar y predicar, enseñaba la doctrina cristiana a los niños y a los ancianos, que no tenían menos necesidad de oírla. Leía teología dos días cada semana a los clérigos, que había traído, para poner en las iglesias. Disputaba continuamente con los herejes y siempre salía victorioso, lo cual atribuían ellos a milagro, diciendo que Dios le favorecía con particulares auxilios. Confirmó el Señor la doctrina del santo por este tiempo con la resurrección de un niño, a quien dio la vida con su oración, por lo cual sus padres, que eran herejes, se convirtieron a la Fe con toda su familia. Entró muchas veces en Geneva disfrazado, con gran riesgo de vida, y disputó con Fayano y Beza, principales ministros de los herejes, y aunque los convenció evidentemente, y Beza confesó que la iglesia romana era la santa madre Iglesia y había en ella salud, no merecieron salir de las tinieblas los que se habían cegado con tanta luz. 

Extracto de La Leyenda de Oro

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Huid... como de la Ponzoña de la Víbora


Huid... como de la Ponzoña de la Víbora


"Huid de los razonamientos y coloquios de los herejes, como de la ponzoña de la víbora, y no tengáis que ver con aquellos que con el nombre de cristianos hacen guerra a la Fe de Cristo"


Papa San León Magno, De Pasione Domini

El Demonio de Papá Noel



El Demonio de Papá Noel

Apropósito de la Falsa Navidad que celebra el Mundo; presentamos aquí este excelente material ilustrativo de los Hermanos Miguel y Pedro Dimond, del Monasterio de la Sagrada Familia. Su tema: Desenmascarar al satánico Papá Noel

domingo, 21 de diciembre de 2014

El Sacrilegio de Creer que un Hereje puede NO estar ardiendo en el Infierno


El Sacrilegio de Creer que un Hereje 
puede NO estar ardiendo en el Infierno

Todo hombre debe saber que sin Dios no hay felicidad posible; ni en este mundo ni en el otro. Dios nos ha dado para nuestra libertad y entendimiento dos opciones tan simples, que hasta un niño puede entender que los buenos tienen el premio de ir al Cielo con Dios y sus santos; y los malos el castigo de irse al Infierno con el Diablo y sus demonios. Todo hombre debe saber que necesita a Dios para salvarse. Todo hombre necesita por tanto a Jesucristo. Todo hombre necesita conocer, aceptar y obedecer a Jesucristo, que es Dios, en todo lo que nos Revela a través de su Santa Iglesia, cuya cabeza es Pedro. Todo hombre debe creer en la Iglesia Católica y en que fuera de ella no hay salvación.

Por todo esto es un sacrilegio que muchos crean en la posibilidad remota de que un hereje (después de su muerte) pueda no estar ardiendo en el infierno. Y para avalar su doctrina, se excusan en falacias comunes: "La Iglesia no condena", "Dios tiene el poder y la voluntad para salvar al peor hereje y apóstata", "Dios es tan bueno que vaciará el infierno", y muchas herejías y blasfemias peores que no reproducimos porque con éstas ya alcanzan para disculparnos. 

Si esto fuera así; ¿por qué Dios hubiera entregado a su Hijo Único para salvarnos? ¿Para qué habría renovado su Alianza con los hombres y hubiera mandado a predicar y bautizar en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo? ¿Para qué habría enseñado que el que no coma su Carne y beba su Sangre no tendrá Vida Eterna?

Es imposible que alguien como el hereje y Antipapa Juan Pablo II no esté ardiendo en el Infierno. Por cualquiera de sus herejías sabemos que no fue Papa (Vea AQUÍ por qué un hereje no puede ser Papa). Por estar fuera de la Iglesia, no puede ser Santo. Y quien rinda culto de latría a un hereje y condenado al infierno, a Satanás rinde culto. Y por si se argumentara lo dudoso de las muchas herejías públicas de Juan Pablo II, facilitamos un resumen de las mismas en el enlace que puede pinchar AQUÍ.

¡Ay de los que por querer salvar a un ya condenado al infierno; están condenando la propia alma que podrían aún salvar! ¡Tales sacrilegios reclaman arrepentimiento, conversión y penitencia! 

¿Quién podría ser tan sacrílego que negase que los donatistas y las otras pestes... arderán eternamente con el diablo? San Vicente de Lerins, "Commonitorium" I, 6


Todo el que quiera salvarse, ante todo es necesario que mantenga la fe católica; y el que no la ha guardado íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia


“[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella” Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia

lunes, 15 de diciembre de 2014

La Idolatría del Fútbol y la Secta del Vaticano II


La Idolatría del Fútbol y la Secta del Vaticano II

Los medios judíos imponen el fútbol:
“Con el objeto de que no lleguen a nada por medio de la reflexión, les distraeremos de pensar en cosas serias por medio de las diversiones, de los juegos, de los pasatiempos, de las satisfacciones de las pasiones, de las casas públicas...
Muy pronto propondremos por medio de la prensa concursos de arte, de belleza, de deporte., de todo. Estas futilezas alejarán definitivamente los ánimos de ciertas cuestiones en las que nos sería molesto entrar en lucha con ellas.
Así, pues, para que los espíritus Gentiles no tengan tiempo para pensar y reflexionar, es necesario distraerlos por medio de la industria y del comercio.” (Protocolos de los Sabios de Sion)

Después de la revolución del falso y herético Conciliábulo Vaticano II, muchas herejías y novedades mundanas se introdujeron, sobre todo en la liturgia.
Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco son todos antipapas, es decir falsos papas, porque un hereje no puede ser papa. Ya que son no católicos, un no católico no puede ser pontífice.
San Roberto Belarmino, Cardenal y Doctor de la Iglesia, De Romano Pontifice, II ,30:"Un papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia.Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los heréjes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción" (para más información visite www.vaticanocatolico.com)

Evidentes son los pecados y las abominaciones, herejías y apostasías de la Secta del Vaticano II (que NO es la Iglesia Católica, sino la falsa iglesia del fín del mundo, la Ramera de Babilonia). Pero también es evidente el diabólico espíritu mundano de la secta. Y es lógico, ya que la Secta del Vaticano II enseña que el hombre es “Dios,” tal como lo enseñó el anticristo Juan Pablo II.
Desde la muerte del último papa verdadero, Pio XII, en 1958, hemos visto cómo los falsos papas, o antipapas, han usurpado la Sede de San Pedro, cometiendo apostasías, sacrilegios, y pecados abominables de todo tipo, sobre todo, sexuales e idolátricos.

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De la idolatría de la secta se hablará aquí. Al igual que el malvado mundo moderno, la secta idolatra a los famosos, que en su mayoría son pecadores notorios, actores adúlteros y/o homosexuales, mujeres rameras que exhiben su cuerpo, cantantes blasfemos y deportistas, en especial futbolistas, que son mal ejemplo por sus adulterios, fornicaciones, actos de idolatría, herejías, etc.
El fútbol no es intrísicamente malo, si se lo usa como ejercicio físico o como una recreación sana, pero de eso no estamos hablando ahora. Sino del fútbol profesional, que está asociado a las mafias, a la idolatría, a la lujuria, a la violencia sin sentido, etc. Hay una gran mayoría de la población mundial que no sólo gusta del fútbol, sino que lo idolatra. Eso es pecado mortal. Muchos están siguiendo el ejemplo de sus ídolos en su camino al infierno. ¡Y CLARO, las Secta del Vaticano II promueve toda esa idolatría!




Es revelador que el masón D.F. Sarmiento favoreció la difusión de este deporte británico del fútbol (del inglés Football, FOOT = PIE, BALL=PELOTA)

Sarmiento y el otro Fútbol "para todos"
"Luego del derrocamiento de Juan Manuel de Rosas las élites ilustradas intentan modernizar al país y entran en colisión con la Iglesia. El mayor exponente de la clase que intentaba disminuir el poder de la Iglesia fue el masón Domingo Faustino Sarmiento. Tal es su aversión hacia la Iglesia que se dice que durante su presidencia favoreció a la difusión del fútbol para que en los domingos la gente no asistiera a misa."
http://lapuertaangosta.blogspot.com.ar/search/label/F%C3%BAtbol


Antipapa Benedicto XVI: "La Iglesia sigue y atiende al deporte no sólo como un fin en sí mismo (sic!) sino también y sobre todo como un medio, como un precioso (sic!) instrumento para la formación perfecta (SIC!!!!!) y equilibrada de toda persona".


1 Timoteo 4, 7-8: "Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad; porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura".


Fuente Original y Recomendada: Confiteor Unum Baptisma 

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